Un ambiente afectuoso y familiar, en el que la relación personal con el niño está en primer plano, es la base de nuestro trabajo pedagógico. En nuestra comunidad intercultural aprendemos de otros y con otros.

Por eso valoramos mucho que cada niño pueda continuar con su lengua materna y de esta forma pueda encontrar un acceso positivo a la nueva lengua. De este modo se afianzan y se mantienen la identidad y la personalidad del niño.

Tenemos una mirada positiva hacia el niño y fomentamos de esa forma sus puntos fuertes y su autoestima. Los niños con una sana seguridad en sí mismos están listos para la escuela y para el resto de aspectos de la vida.